martes, 29 de noviembre de 2016

El largo camino de la peluda en el cierre del Festival de Teatro de Occidente 2016.

El convulsionado devenir de este 2016 nos ha dado la oportunidad de experimentar un sinnúmero de contrastes vivenciales que sin duda alguna serán referentes para la reflexión a breve y largo plazo. Así vivimos, en medio de una crisis inédita en el país, el XXXIV Festival de Teatro de Occidente, con una cartelera de espectáculos llena de altísima calidad tanto en forma como de fondo.

El trepidante acontecer de los tiempos modernos nos puso casi muy de prisa en la noche final de este festival, del cual podemos decir con enorme satisfacción que transcurrió con gran éxito. De cara a tantas inquietudes, quizá las mismas de cada año pero está vez incrementadas por las circunstancias del momento, se logró cumplir lo pautado, entregar al público grandes espectáculos llenos de precioso valor en estética y contenido, sobre todo esto último. Además el público de esta edición respondió si se quiere mejor que en años anteriores. Queda mucho por hacer, pero la lucha y los artífices de este movimiento siguen en pie y eso es en sí mismo una victoria.





Empezamos la jornada del sábado 19 de noviembre del 2016 en la sala Federico Collado del Centro Teatral de Occidente donde a las 7:30 pm. entramos a presenciar el unipersonal “El largo camino del edén”, de José Gabriel Núñez e interpretado por María Alejandra Tellis bajo la dirección de Jhonny Romero para Dionisíacas Producciones.

Una madre dedicada al trabajo sin descanso para obtener el sustento para sus hijos; un adolescente estudiante de bachillerato, inconforme, arriesgado; un funcionario obstinado por conseguir lo que quiere. Un drama que pone de manifiesto una vez más la intención del autor por hacer denuncia social con su discurso teatral, característica que logra con entereza de contenido y poética expresión literaria. Es la vida, nuestra vida, la de tantos que como Amelia Marcano luchan sin descanso por el porvenir de sus hijos, desde sus limitaciones y al mismo tiempo plenos de sueños y esperanza. Empeñados en darles protección y prepararlos para la vida pero incapaces también de protegerlos de sus propios sueños en contraste con los afanes de la sociedad y sus “líderes”. Amelia quiere para su hijo el edén que ella nunca vivió y cuando este emprende el largo camino en su búsqueda, ella queda atrapada en un sistema opresivo que castiga estos actos de libertad humana.

María Alejandra Tellis interpreta a Amelia Marcano con soltura y entereza, manejo correcto de la voz y gesto preciso en su acompañamiento. Alcanza la fuerza suficiente para recrear en la imaginación del espectador la presencia de su opresor y al hijo causante de tal circunstancia. Su desempeño es honesto e intenso, lleno de energía, de organicidad y totalmente capaz de conmover.

Sin embargo, la dirección no acompaña los esfuerzos de la actriz y su entrega se ve comprometida por una planta de movimiento efectiva pero simplista, sin la poesía necesaria para acompañar la sutileza del texto, y por un manejo impreciso de la iluminación con lo cual no se alcanza calibrar la atmósfera requerida en cada cuadro y deja sin marca sensible los cambios de plano temporal y las transiciones del personaje. Todo esto se rubrica en la carencia de un concepto plástico en el planteamiento estético de la escena.

De esta sala nos trasladamos luego a la “Alberto Ravara” (Centro Teatral de Occidente “Herman Lejter” en Guanare), espacio en el cual disfrutamos la obra “Peludas en el cielo”, texto de Gustavo Ott bajo la dirección de Carlos Arroyo, siendo esta la última producción del Centro Nacional de Teatro justo antes de convertirse en Compañía Nacional.

El insecto Hylesia metabus, comúnmente conocido como la palometa peluda es una diminuta mariposa nocturna que posee pelos abdominales, los cuales son sumamente urticantes. Sus larvas habitan las zonas de mangle que se extienden desde el golfo de Paria en el estado Sucre hasta los estados Monagas y el Delta Amacuro, en el oriente de Venezuela, y en el Sur del Lago de Maracaibo en el estado Zulia.

Sin advertencia previa, el cielo se oscurece, un murmullo se hace presente y el monstruo peludo finalmente llega a Piacóa, en el Delta Amacuro. La comunidad se prepara a recibirlo; no es la primera vez que se aparece, pero siempre su paso por el pueblo deja vestigios de desgracias. En la casa de los Pacheco todo está listo para resistir en cuarentena; es durante el paso del “engendro” que comienza esta comedia insólita sobre las esperanzas fallidas, la suspensión de la incredulidad como requisito para entender la realidad.

Un extraordinario elenco integrado por Aura Rivas, Francis Rueda, Luis Domingo González y Margarita Morales, hace las delicias del público con interpretaciones frescas, brillantes, plenas de naturalidad en el gesto tanto como en el desempeño vocal, logrando remontarnos a aquel remoto pueblo desde el cual el dramaturgo hace gala de su maestría con la pluma para invitarnos a un paseo maravilloso por la identidad cultural latinoamericana que concluye de una manera poéticamente sublime en una exhortación sensible al rescate de nuestra identidad como nación, porque aunque las dificultades nos asalten de sorpresa como aquella pavorosa plaga la realidad es que aún tenemos mucho por hacer y rescatar.
No menos importante resulta el trabajo de dirección a cargo del maestro Carlos Arroyo, un ser mágico que juega como un niño a experimentar y descubrir siempre nuevos matices del hecho escénico logrando reinventarse con esta obra, que si bien luce sencillamente correcta en su puesta en escena termina deleitándonos con un cuadro final cargado de mágica fantasía.
Así cerramos este 34 Festival de Teatro de Occidente, una edición sin duda atravesada por la presencia intangible de dos grandes personajes que siempre empeñaron su tiempo y esfuerzo personal para fortalecer esta actividad surgida en la provincia venezolana: Carlos Herrera y Rafael Sequera. Maestros, amigos, respaldos seguros de este festival, de la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa y de Guanare. En su memoria esta ha sido una edición de lujo por su contenido, por la calidad de sus obras, por la dedicación y el afecto empeñados para lograrlo. Nos vemos en 2017!

sábado, 19 de noviembre de 2016

Un teatro enlucerado y lleno de mujeres mágicas

Suave deslizar de aguas sobre cuyas delicadas ondas se reflejan los luceros, el romance, la pasión, el desenfreno. La vida hecha magia por el movimiento de cuerpos que danzan sintiendo la música palpitando en el pecho, recorriendo sus venas y llenándolos de energía.

Un ritual de vida hecho coreografía por Tatiana Gómez, quien además lo interpreta junto a Kevin Delgado, acompañados por una exquisita suite musical ejecutada por Rafael Nieto, Luis Guillermo Torrealba y Eduardo Hernández, eso es “Rio enlucerado”, la más reciente producción de Danzata y de la cual disfrutamos en la sala Federico Collado del Centro Teatral de occidente “Herman Lejter” de Guanare, el jueves 17 de noviembre a las 7:30 pm. en el marco del XXXIV Festival de Teatro de Occidente.




Como ya nos es habitual, Tatiana Gómez, maestra indiscutible de la danza contemporánea en Guanare, nos ofrece una interpretación de técnica impecable, sublime, cabalmente acompañada por Kevin Delgado, un joven bailarín guanareño que no deja de evolucionar en su desempeño. Juntos, y a pesar de que considero no fue su mejor noche por algunos detalles en el manejo de la energía y la comunicación entre los intérpretes, lograron contagiar de entusiasmo al público que terminó aplaudiendo con euforia. Una clase magistral de lo que la disciplina y el conocimiento técnico pueden lograr aun en aquellas circunstancias en que nos abandona la magia.

Más tarde se hizo la magia, una vorágine de mujeres en un ritual vertiginoso invadieron la sala Alberto Ravara, del mismo centro teatral pasadas las 9:30 pm. Para regalarnos con pleno gozo estético y absoluto deleite una obra de exaltación a la femineidad, despojada de ánimos moralistas y sin mancha de activismos faranduleros.

A la Agrupación Teatral Coordinación le pertenece la producción de “Los practicantes, un vuelo, la mujer” Concepto, dirección y dramaturgia de Elsy Loyo, acompañada por los intérpretes Lesbia Landinez, Florazul Estanga, Yusleidi Guillén, Verónica Osorio, Rubén Naranjo, Alexander Torres, Jhoan Serrano y Henry Rumbo. Una propuesta de corte experimental que se inscribe en la línea de producción artística que es ya característica de la agrupación logrando en esta ocasión un salto hacia lo sublime.



Un rito cargado de música en vivo creada por los mismos histriones, danza, sonidos, figuras surrealistas y alegría, mucho júbilo desbordado en un espacio escénico intimista. Sobre este carrusel transcurre el performance, una suerte de viaje por las diferentes etapas en la vida de la mujer, tanto en lo biológico como en lo social. Y no se descarta nada, la tragedia y la tristeza también se hacen presentes pero son transformadas por la magia poderosa, vivificante, propia de la mujer. En ese ir y venir de acciones el rito se hace juego para volver a ser rito y otra vez convertirse en juego, una y otra vez. Quizá porque nadie comprende que la vida es un continuo reinventarse mejor que la mujer.

Definitivamente sigue ofreciendo veladas maravillosas este 34 Festival de Teatro de Occidente.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Amor, culpa, resentimiento y miedo, en una noche teatral intensa

Justo a la mitad del XXXIV Festival de Teatro de Occidente hemos recibido, a las 7:30 pm del 15 de noviembre de 2016. en la sala Federico Collado del Centro Teatral de Occidente “Herman Lejter” en Guanare, a la agrupación capitalina Teatro San Martín con su obra “Lírica”, texto de Gustavo Ott bajo la dirección de Luis Domingo González.

Una metáfora profundamente conmovedora acerca de la fragilidad del alma humana cuando las emociones se nos escapan de control; y de cómo actuando así, por impulso y no desde una razón coherente arrastramos a todo nuestro entorno causando un impacto social cuyas consecuencias rara vez somos capaces de apreciar y menos aún de asumir.

Un acontecimiento desgraciado  altera la vida de dos familias transformando, lo que podía ser un devenir armonioso en un presente de angustias cuyo génesis está en el dolor y hacia el dolor conduce. En ese paréntesis se entremezclan con furia el resentimiento y la culpa encarnados en dos mujeres, dos madres obligadas por las circunstancias a ser cabeza de su núcleo familiar y con ello a empujar una dignidad que no necesariamente obedece a sus deseos más íntimos. Así las cosas, culpa y resentimiento se estrellan de frente con el amor en la que quizá sea la más poética de sus formas: amistad. La amistad de dos almas puras que conocen su realidad circunstancial pero no se dejan condicionar por ello, haciéndonos pensar que tal vez, para volver a ser verdaderamente humanos, lo único que necesitamos es el perdón. No dejar que las circunstancias nos definan.



Y mientras todo esto acontece, tiembla. Tiembla en aquel colegio, en aquella ciudad, en ese país. Entonces se comprende la metáfora. Ese colegio, esa ciudad, es Venezuela, que se estremece con los acontecimientos actuales. Norway y Abril, esas dos madres enfrentadas, son esos polos radicales en pugna dentro de la sociedad venezolana, agitados por el resentimiento y el gusto perverso que se adquiere jugando el papel de víctima por un lado; atrapados por la culpa los otros, incapaces de pensar con claridad en cualquier caso.

En medio de todo están los otros, esos que no aceptan sucumbir bajo el peso de la realidad, que no se dejan arrastrar por pasiones desbordadas y se empeñan en ver más allá, se esfuerzan por no perder lo mejor del alma humana, demostrando con su ejemplo que lo mejor de nosotros mismos solo será posible expresarlo trabajando en conjunto, permaneciendo unidos, entendiendo que separarnos solo serviría (como está sirviendo) para destruirnos.

Carolina Torres, María Brito y Verónica Arellano son las actrices encargadas de dar vida a los personajes, tres mujeres, a través de los cuales el dramaturgo presenta una reflexión, en clave poética al tiempo que contundente frente a la desarticulación feroz de la sociedad venezolana, que no logra encontrar espacios para el reencuentro, la reconciliación y transformación en favor de la vida. Actuaciones profundas, equilibradas,  precisas en ritmo y gesto, plenas de magia, de “lírica”, solo con un pequeño error de dicción en la palabra “neandertal” que siempre se escuchó como: neardental.

Se completa el espectáculo desde la dirección con una puesta en escena de estilo clásico, una planta de movimiento cargada de acciones repetitivas hasta la angustia, refuerzo preciso del texto y una iluminación bien diseñada para crear la temperatura emocional requerida en cada cuadro.
Bravo Teatro San Martín, gracias por traernos su “Lírica” y recordarnos que en el arte se encuentra lo mejor del alma humana y el remedio para los grandes males de hoy.

Enseguida nos trasladamos a la sala Alberto Ravara, espacio tomado por el Teatro de Repertorio Latinoamericano (TEATRELA) bajo la dirección de Costa Palamides para la presentación de “Dónde caerme viva”, obra del dramaturgo Elio Palencia.



Continua Palencia haciendo visibles a través de sus textos los muy variados matices de la homosexualidad en el contexto social venezolano con innegable acento reflexivo y ánimo de denuncia sin caer en lo panfletario, sino más bien con la naturalidad propia de esta realidad que es hoy cotidiana a despecho de muchos. Desterrando viejos paradigmas y desechando clichés desgastados para dar espacio a la homoafectividad que es, lo que en el fondo, asusta a tantos.

La historia es común, ocurre a diario sin que logremos percatarnos de ello. Familias rechazan a sus consanguíneos argumentando ser expuestos “por su condición” al escarnio público. Pero se sienten totalmente a gusto reclamando los bienes que “los pervertidos” han sabido conquistar al lado de esa otra persona que les brindó el afecto y respaldo que otros le negaron. Entonces cabe plantearse el interrogante: ¿Es correcto rechazar a un familiar, discriminándole por la razón que fuere, y luego a su muerte reclamar todos sus bienes materiales?

Pero eso no es todo, Elio Palencia espeta a las doctrinas religiosas que fomentan la práctica del “amor a condición”, una suerte de: yo te amo si cumples mis condiciones. Y conduce la discusión fuera del plano meramente físico en el cual suele encasillarse a las relaciones homoafectivas para llevarlo al terreno de las emociones humanas, espacio donde las diferencias se diluyen como desaparece la niebla al amanecer y la esperanza brilla con vigor inextinguible. Queda claro que los personajes y las historias son solo excusas para mostrar sobre el escenario, desnuda y sin pudor, el alma humana, con sus miserias y sus luces, sus cimas y valles, recordando que somos humanos, todos, y eso no podemos evadirlo.

Las actuaciones de  Nirma Prieto, Marisol Matheus, Norma Monasterios, Juliana Cuervos, María Alejandra Tellis, Daifra Blanco y Ruth Cabeza, están cargadas de entrega, precisión, verdad y goce estético, con un excelente desempeño vocal en el cual las canciones se mezclan con los parlamentos de forma equilibrada para complementarse en total armonía. Cada personaje encarna un aspecto de la humanidad que se exhibe sin tapujos, con total naturalidad y libertad.

La puesta en escena por su parte nos hace pensar en un gigantesco armario, espacio simbólico socialmente aceptado para estas relaciones, enclavado al centro de un dispositivo escénico estilo arena sobre el que se desarrolla una planta de movimiento poco convincente puesto que no alcanza satisfacer todos los ángulos de visión de los espectadores. Este detalle, sin embargo, no afecta la imponencia de este producto escénico que impacta con fuerza al público provocando contradictorias reacciones que van desde el rechazo hasta la solidaridad emotiva.


Dos portentosas agrupaciones, dos extraordinarios dramaturgos. Un tropel de talentosas mujeres invadiendo el Centro Teatral “Herman Lejter” de Guanare. Así transcurrió la noche del martes en el 34 FTO, así avanza el movimiento de un festival empeñado con evidente acierto, a mostrarnos teatro de excelente calidad en su realización tanto como en su contenido.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Noche de katarsis teatral al inicio del Festival de Teatro de Occidente 2016

Como dos bizarras fotografías del acontecer nacional en la Venezuela de hoy se nos presentaron, dando inicio a la programación en salas del 34 Festival de Teatro de Occidente, “Hecho en Venezuela” de la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa y “Mi compadre el alcalde” de La Chamba Teatro.

La sala Federico Collado del Centro Teatral de Occidente fue el escenario para la presentación de “Hecho en Venezuela”, última producción de la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa escrita y dirigida por el maestro Aníbal Grunn, con las actuaciones de Mercy Mendoza, Wilfredo Peraza, Evis Cuellar y Carlos Moreno. Los días 11 y 12 de noviembre del 2016 a las 7:30 p.m.



Una versión novelada a partir de acontecimientos de la historia reciente venezolana se nos antoja el texto del maestro Grunn que, partiendo de la historia de una familia separada geográficamente por circunstancias políticas y económicas, plantea una profunda reflexión en torno a nuestra identidad como nación, al sentido de pertenencia, a la brecha insoslayable entre ideología y práctica política; pero sobre todo en cuanto a la dialéctica entre razón y emoción como impulso de la voluntad.

Verdades altisonantes son gritadas con impudicia sobre el escenario al mismo tiempo que germina y florece una delicada poesía, esto impacta y conmociona profundamente al espectador que en muchos casos no logra contener las lágrimas pues todos de una u otra manera estamos reflejados en aquella historia, que es la de cualquier familia venezolana inclusive la de nuestra propia familia.

Sobre este texto de frases cotidianas pero llenas de profundos simbolismos el director ha creado una puesta en escena de ánimo hiperrealista que cataliza los efectos de los parlamentos sobre la audiencia y acompaña de forma plena el desempeño de los histriones. Simple más no simplista, despojada de todo artificio para concederle primacía a lo puramente funcional como fundamento para la teatralidad del espectáculo en su conjunto.

Actuaciones plenas de organicidad, destellantes de verdad y equilibradas en su desempeño conjunto, completan este producto escénico con el cual la CRTP se reivindica y consigo al teatro mismo, consiguiendo hacer de las circunstancias más adversas el motivo para seguir sobre el escenario creando, con toda propiedad, el teatro que nos reclama el país y su momento histórico.

Un poco más tarde, pasadas las 9:20 pm. la sala Alberto Ravara, también en el Centro Teatral de Occidente, recibió al público que acudió a presenciar “Mi compadre el alcalde”, texto escrito e interpretado por Luis Vicente González en una producción de La Chamba Teatro.

Una propuesta de corte performático es el puente que nos comunica una historia cargada de símbolos de profundas dimensiones y fuerte impacto emocional. Una narración de hechos reales tratados artísticamente para rebajar lo grotesco sin afectar la intención corrosiva de los parlamentos con su denso subtexto.



Un drama dantesco, reflejo de la realidad venezolana actual, es contado a través de diferentes medios en una macabra coreografía que alterna episodios plenos de onirismo con fuertes llamados de atención que devuelven a la crudeza de lo real el cuento. Así los acontecimientos acaecidos en un pueblo de pescadores resultan la epidermis de un tejido en cuya dermis subyacen reclamos contra la enajenación causada por un sistema que asfixia las posibilidades de subsistencia digna mientras que privilegia la criminalidad en sus peores facetas. Reclamos contra una elite política evidentemente más preocupada por sus beneficios particulares que por el bien común y las responsabilidades para las cuales son electos. Reclamos contra la fantasía de paz a punta de balas y limosnas.

No se trata de un espectáculo complaciente, es efectivamente arte de denuncia, encarna plenamente el ejercicio de una función que la sociedad venezolana reclama de sus artistas en tiempos de mucho circo y cada vez mucho menos pan.


Así, muy intenso y reflexivo, comienza este nuevo encuentro del teatro venezolano en el occidente del país. Un evento que se erige por sobre todas las dificultades (cada vez más acentuadas) y ha logrado concretar una programación de muy alta calidad, variado e importante contenido. Una verdadera vitrina desde la cual se expone con el auxilio del llamado “arte de Tespis” lo social, económico, político, de una realidad nacional que es necesario empezar a reconocer, aceptando las responsabilidades de cada uno y asumiendo que el reto de reconstruirnos requiere del esfuerzo de todos.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Expresarte, un festival con personalidad propia.

Así vivimos EXPRESARTE 2016.

Entre el 15 y el 18 de septiembre del 2016, Guanare, capital política del estado Portuguesa y ciudad conocida como la Atenas de los llanos por su intensa actividad artística; fue el escenario para el desarrollo de la IV edición del festival EXPRESARTE 2016, una iniciativa que organiza Medios para las Artes Expresivas -MARTEX- con apoyo de instituciones y particulares que se suman a este movimiento cada dos años.





Comenzamos el jueves 15 pasadas las 6:00 pm. en la Sala Javier Villafañe del teatro TEMPO, disfrutando de la creación colectiva “Reflejos” de la agrupación de teatro universitario AULA 15 que funciona en la Universidad Politécnica Territorial de Portuguesa “J.J. Montilla” bajo la dirección de la licenciada Gumersinda Hidalgo.

Reflejos es un ejercicio de creación colectiva a través del cual se nos pasea por diversas situaciones de la actualidad nacional para cuestionarnos y animarnos a reflexionar sobre la manera en que nuestras actitudes determinan el curso de las circunstancias en las que nos vemos inmersos a diario.

Sin grandes ambiciones técnicas pero si con gran entrega la agrupación ha logrado un trabajo que, si bien aún luce en construcción, denota el sentido de compromiso asumido frente al hecho teatral y los hace merecedores de un fuerte aplauso.

Seguidamente nos trasladamos al Museo “Ines Mercedes Gómez Alvares” IMGA, en cuyos espacios se inauguró la exposición colectiva “Entre Metales”, con la participación de artistas plásticos locales y durante lo cual disfrutamos de performances y música alternativa.



El viernes 16 lo iniciamos muy temprano en la mañana, 7:30 am. con el conversatorio TEATRO EN ARENA, un espacio destinado al intercambio y compartir de saberes con las agrupaciones teatrales participantes del festival.


A las 9:00 am. se desarrolló el taller/degustación gastronómica a cargo de Lisbeth Salamanca, como parte de la variada programación de Expresarte 2016.

A las 4 de la tarde en el patio central del teatro TEMPO se abrió la programación infantil con la presentación de Danzas Temerí, quienes presentaron una suite de bailes folklóricos.

Ya en la noche disfrutamos de una extraordinaria doble velada junto a los amigos de Proyectos en Ebullición, quienes desde la capital del país nos visitaron y presentaron dos sendos espectáculos. Primero en la Sala Javier Villafañe del Teatro TEMPO (6:30 pm.) presenciamos “El viaje a Bahía Blanca”, texto de Griselda Gambaro bajo la dirección de Gonzalo Irigoyen Álvarez, interpretado por Lucia Rodríguez con la participación especial de Héctor Rodríguez.

Un divertido y muy bien logrado juguete teatral (que antes apreciamos en el Encuentro de Monólogos de Portuguesa) en cuya interpretación la actriz ha venido creciendo y consolidándose en el arte del monólogo mientras la dirección se mantiene con un estilo minimalista que concentra la atención sobre el texto y las acciones físicas muy precisamente articuladas.

A continuación nos movimos a La Nueva Casika Montillana, una suerte de bar bohemio ubicado en el casto colonial de Guanare, allí pasadas las 9:00 pm. nos adentramos, de la mano nuevamente de Proyectos en Ebullición, en un universo surrealista para encontrarnos con dos historias de vida entretejidas por la fatalidad. Vivimos el encuentro más allá de la muerte de dos reconocidas cantantes, de diferentes épocas pero signadas por el mismo destino. Un profundo y conmovedor texto de Alexis Márquez (quien también dirige la pieza) nos conduce, desde lo aparentemente superficial de la historia de estas dos mujeres: Edith Piaf y Amy Winehouse, a la reflexión descarnada sobre la historia personal de cada uno, nuestra relaciones con la ambición, la fama, las necesidades materiales y afectivas, el modo en que las circunstancias pero fundamentalmente nuestra propias decisiones determinan nuestro devenir y las consecuencias de nuestras acciones.

Solo bastaría pequeñas revisiones para convertir este trabajo aparentemente sencillo en un espectáculo redondo, en principio una mirada al texto para buscar puntos de equilibrio entre ambos personajes, asumiendo que más que un desarrollo de acciones entre una protagonista y su antagonista hay una relación de protagonista y pivote, llegando inclusive a verse como un mismo personaje proyectado en dos tiempos. Por ello la importancia del texto como soporte para el establecimiento de estas relaciones.

Por otro lado, las actrices Indira Figueroa (Amy) y Lucia Rodríguez (Edith), nos entregan personajes densos, intensos, con historias muy conmovedoras, demasiado quizá; pero con poco espacio para el goce estético y escasos momentos de reposo que permitan aliviar la tensión emocional del espectador, esto es necesario para no olvidar que nos encontramos ante un hecho artístico y no un acto de tortura.

Aun así, se trató sin duda de una velada deliciosa. Es gratificante y esto lo acompaño de un aplauso, notar el grado de compromiso asumido por esta joven agrupación teatral y la capacidad de riesgo asumida al no conformarse con hacer un teatro superficial o complaciente. Frente a exponentes como Proyectos en Ebullición uno solo puede pensar: el teatro venezolano, el buen teatro, tiene futuro!

Llegó el sábado y EXPRESARTE empezó muy temprano sus actividades, a las 7:30 am. “Teatro en Arena” conversando con Proyectos en Ebullición y acompañados como la mañana anterior por el maestro Aníbal Grunn y la actriz (CNT) Edilsa Montilla. En los espacios del Teatro TEMPO.



A la 9:00 am. nos fuimos a La Nueva Casika Montillana para disfrutar de la proyección cinematográfica “La vida en rosa”, un film biográfico de la cantante Edith Piaf.

Nuevamente en el patio central del Teatro TEMPO, a las 5:30 pm. se hizo presente la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa con el elenco del Taller de Formación Permanente TAPEFAC y la obra “La historia de un caballito que era bien bonito”.

Hermoso trabajo de composición poética sobre la técnica de la comedia del arte a partir del texto homónimo de Aquiles Nazoa, con adaptación teatral de Aníbal Grunn y bajo la acertada dirección de Carlos Moreno. Una obra de corte infantil para el disfrute de toda la familia.



Avanzamos hacia la noche y de nuevo en la sala Javier Villafañe nos encontramos con la Compañía Municipal de Teatro de Páez y su obra “¿Dónde está en el diario de Helen?”, escrita por Manuel Manzanilla y dirigida por Robert Cortez.

Una planta circular recrea la atmósfera de una vieja casona de pueblo, hogar y casi catacumba de la familia Sanz. Un texto denso e intrincado evoca el estilo de la novela policial en medio de personajes bizarros, de actitud corrosivamente perversa.

Sin ninguna duda, el trabajo de la CMT Páez nos hace reflexionar sobre la realidad de nuestro teatro nacional y nos genera esperanza sobre el devenir. Porque es muy refrescante encontrarnos con agrupaciones que mantienen el compromiso con la calidad del hecho escénico y son capaces de sobreponerse a las limitaciones presentes. Bravo por eso!

Solo les queda pendiente el trabajo de madurar y completar la construcción de personajes, el manejo de la energía y el cuidado de la dicción para consolidar esta magnífica propuesta.



Y porque el tiempo transcurre inexorable, arribamos al domingo 18 y con ello al último día de EXPRESARTE 2016. Nuevamente nos encontramos muy temprano con los integrantes de la CMT Páez en el conversatorio TEATRO EN ARENA y nos dispusimos luego para las funciones de la tarde y noche.
 
Los eventos de clausura empezaron a las 5:00 pm. con la presentación de dos espectáculos de títeres para niños a cargo del Teatro de Muñecos de Portuguesa TEMPO, quienes deleitaron al público asistente que plenó los espacios del patio central en las instalaciones sede del mismo TEMPO.

Posteriormente a las 6:30 pm. la sala Javier Villafañe (TEMPO) abrió sus puertas para recibir al público que acudió a presenciar el performance “Lapizlázuli” de la agrupación Agón Teatro que nos visitó desde Mérida. Una propuesta que enlaza poesía, danza y teatro en un montaje retador y nada complaciente, una exploración de la soledad humana y las carencias afectivas.



De correcta ejecución en cuanto a la acción física, queda pendiente la revisión de la interpretación verbal, se hace necesario controlar el ritmo de los parlamentos para dar las pausas necesarias al espectador a fin de que pueda asimilar el texto y comprender su intención, así como calibrar el manejo y proyección de la energía contenida a fin de que el silencio y la inactividad física den paso a la acción emocional y esta logre alcanzar al público con notoriedad.

Cerramos la programación de esta IV edición de EXPRESARTE 2016 con un recital poético en el patio central del teatro TEMPO y que sirvió como excusa para compartir un rato entre amigos y allegados al quehacer cultural local.



Así ha transcurrido Expresarte 2016, con una programación signada por la variedad, un festival posible por la voluntad de su director general Rubén Uzcátegui y el empeño del grupo de colaboradores que, más allá de la remuneración o compensación por el esfuerzo que supone llevar adelante esta enorme tarde, más en estos tiempos tan turbulentos, lo han asumido como un espacio desde el cual no solo es posible soñar sino además ir concretando sueños en pequeñas realidades que desde ya se asoman, como brote tierno y prometedor de un futuro mejor, de nuevas oportunidades, de otras alternativas.

Expresarte es un festival con personalidad propia, una iniciativa muy joven aún y llevada a cabo por jóvenes. De allí quizá su dinámica, su permanente transitar por senderos riesgosos en la experimentación de nuevas posibilidades, de nuevos caminos.

Y es que tal vez eso es justo lo que necesitamos en medio de tanta agitación y limitaciones materiales, reanimar la esperanza agitando las aguas, dejando que la emoción nos invada y que los ideales eleven nuestro espíritu. Empeñarnos en seguir soñando, luchando, haciendo, sin perder la capacidad de disfrutar lo vivido y transmitiendo esa misma emoción a los otros, contagiar la vida de entusiasmo dejando que tu luz brille!


Alberto ojeda

miércoles, 1 de junio de 2016

Inquisición a bordo de un tren con rumbo al sur.

Un viaje en tren rumbo a Bahía Blanca (Argentina) es la excusa que utiliza la dramaturga Griselda Gambaro para plantear una metafórica reflexión sobre las relaciones entre opresores y oprimidos.



Transcurre el Encuentro de Monólogos de Portuguesa en el municipio Ospino de este estado, es la noche de clausura y llueve densamente. Ello no detiene la labor cultural ni es obstáculo para el público, ávido de experiencias artísticas que enriquezcan su cotidianidad.

Así las cosas, el Centro Cívico Cultural de Ospino recibió la visita de la agrupación Proyectos en Ebullición (Distrito Capital), quienes presentaron el monólogo (a dúo) “Viaje a Bahía Blanca”, interpretado por la actriz Lucía Rodríguez acompañada por el actor (invitado) Héctor Rodríguez perteneciente a la agrupación MARTEX, bajo la dirección de Gonzalo Irigoyen Álvarez. La noche del viernes 27 de mayo del 2016, cercanas las 7:00 p.m.

Un tren transita cargado de peculiares personajes rumbo a la estación de Bahía Blanca, un tren rumbo al sur en cuyo interior suceden extraños acontecimientos que no son frontalmente expuestos sino más bien que se van dejando descubrir a pinceladas como en una pintura impresionista, y es que todo ocurre en un cuento, una historia contada por una actriz atormentada… por una mosca.

Emergen entre el entramado de acontecimientos, razones que nos plantean la necesaria reflexión en torno a las circunstancias de nuestro propio acontecer, individual pero sobre todo colectivo. Una actriz, un individuo escindido entre el afán de llevar a cabo su tarea y la necesidad ¿oportunidad? de solucionar aquello que le atormenta. Y por otro lado están los personajes del cuento, una “mayoría” que se considera dueña de la razón y ejerce su poder sobre un individuo, “una minoría” que no responde a las demandas de la mayoría, razón por la cual es tratado a la manera de la inquisición.

Concebida en clave de comedia, no es una propuesta fácil de interpretar ni mucho menos de conectar con el público, pero aún en medio de esas dificultades la intérprete (Lucía Rodríguez) luce una natural habilidad para la ejecución del monólogo y consigue provocar la respuesta del público sin apelar a la tentación de la risa fácil. Acompaña precisamente la palabra con el gesto y enfrenta de manera correcta las numerosas transiciones del personaje que marcan el ritmo de la obra, la participación de Héctor Rodríguez refuerza el montaje con un desempeño eminentemente físico que complementa la construcción de ideas sobre el escenario.

La dirección logra un trabajo austero, sin ambiciones efectistas ni grandilocuentes, con lo cual enmarca en forma precisa el desempeño de la actriz y aporta lo indispensable para una óptima apreciación del montaje.




Agradecemos a Proyectos en Ebullición por acompañarnos en Portuguesa con su trabajo y también a Rubén Uzcátegui por su empeño y esfuerzo para impulsar el Arte de Tespis en nuestro estado. A toda la gente de Ospino gracias por su receptividad con el Encuentro de Monólogos de Portuguesa 2016.

viernes, 18 de marzo de 2016

Entre la moral y la divinidad en "El cielo se puso rosa"



De comedia se viste una dramática historia en la cual se entremezclan deseos de reivindicación, sueños de libertad e inocente indiferencia que se estrellan contra divagaciones morales y doctrinarias. Si el cielo se vestirá o no de rosa es algo que tal vez no alcancemos a conocer, pero queda hoy claro que la vida no es solo blanco y negro, y ni siquiera rosa, sino multicolor inclusive a despecho de los más fundamentalistas.

Eso parece entenderlo muy bien Narciso (Manuel Sequera) cuando asume con ingenua inocencia las circunstancias particulares de su existencia hasta llegar a celebrar jubiloso algunos pasajes que Coromoto (Mercy Mendoza) y China (Evis Cuellar) consideran dramáticos.

Y allí, en el vértice sobre el cual convergen estos personajes, se plantean la nobleza, la verdad sin amagos de resentimiento, la libertad, como valores que trascienden circunstancias y nos hacen capaces de elevarnos de lo meramente humano a lo divino.

Un montaje que dirige Aníbal Grunn, con actuaciones correctas pero aún en proceso, Manuel Sequera debe cuidar la verdad del personaje y dar naturalidad al desempeño vocal mientras que Evis Cuellar requiere trabajar la clave de comedia y Mercy Mendoza evitar los acercamientos peligrosos a personajes anteriores.

Todo transcurre sobre una puesta en escena de intención retro o vintage más propiamente, muy divertida pero que no alcanza el nivel de mágica teatralidad al que nos tienen acostumbrados en estas producciones. La escenografía luce oscura y con espacios cuya utilidad no es del todo clara, además de la ubicación de elementos sin ninguna función específica. Quizá toda la fuerza del montaje se ha querido apoyar sobre los histriones en su interpretación de los personaje, aun así no está demás las revisiones al espacio y a los efectos empleados para ganar esa necesaria teatralidad que haría de esta obra una espectacular producción.

El cielo se puso rosa es un texto original de Manuel Manzanilla, llevado a escena en coproducción entre la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa y la Compañía Regional de Danzas de Portuguesa, con diseño de vestuario de Manuel Manzanilla y realización de Jeiruzka Perdomo. Su temporada ha tenido lugar en la sala Alberto Ravara del Centro Teatral de Occidente “Herman Lejter”, de viernes a domingo a las 7:00 p.m., entre el 10 y el 20 de marzo del 2016.

Un espectáculo que a pesar de los obstáculos logra conectarse con el público y que vale la pena ver para descubrir cómo fue que el cielo se puso rosa.