Entre perros calientes y súplicas a Santa Rita Hayworth.

La dialéctica de los sueños versus la realidad.

Refrescante e interpelante es la reciente producción de la Agrupación Teatral Martex creada a partir del texto “Don Shakespeare” original de Paul Rivas Salazar, bajo la dirección del muy joven director Héctor Rodríguez siendo esta apenas su tercera responsabilidad como director.

Martex apuesta a seguir creando y haciendo teatro a pesar de las adversidades y, contra la desesperanza que parece invadir a la sociedad venezolana, sirven al principio pedagógico sobre el cual se asienta el teatro acercándose al público con contenidos de valor en sus propuestas.

“Don Shakespeare” es un texto fresco más no ligero, interesante e ingenioso, que nos plantea en medio de situaciones hilarantes la permanente dialéctica entre el perseguir los sueños personales o resignarnos ante realidades agobiantes. Un texto que cobra vida en el espacio y consolida su fuerza con una puesta en escena surrealista, agobiante a primera vista pero que luego se va develando como parte del discurso teatral hasta dar la impresión de que la locura de Dalí se ha volcado en aquella sala.

Porque indudablemente la vida del artista, si bien el oficio es de ejecución meticulosa y precisa, requiere de grandes dosis de caos para oponerse al peso de la realidad que suele coaccionar la libre expresión de las emociones.



De esto bastante saben Daniela (Jhessika Betancourt) y José (José Bautista), amigos entrañables que terminan enfrentados en sus puntos de vista por lo derroteros tomados por cada uno. Dos personajes sentidos, entregados en su interpretación, histriones apasionados que equilibran su corta experiencia con un sentido de compromiso y verdad indispensables para que el teatro siga vivo y se vigorice en las nuevas generaciones. Destaca especialmente el performance de Jhessika Betancourt por las exigencias propias de un personaje cargado de transiciones ante las cuales ha logrado fluir con naturalidad.

La dirección por su parte ha centrado más su atención en el texto y la ejecución de los histriones despojándose de ánimos efectistas para lograr un producto más auténticamente teatral. Un teatro en el cual reímos, nos conmovimos y reflexionamos. Un espectáculo capaz de generar inquietud por la necesidad de encontrar un punto de equilibrio entre la realización de nuestros sueños personales atendiendo las demandas de la realidad.

Disfrutamos de esta función el jueves 17 de agosto del 2017 en la Sala Experimental Muro Cultural Martex, Guanare, a las 6:30 pm.

Gracias Martex por creer y seguir creando!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Amor, culpa, resentimiento y miedo, en una noche teatral intensa

Noche de katarsis teatral al inicio del Festival de Teatro de Occidente 2016

Un teatro enlucerado y lleno de mujeres mágicas